Sin duda todos los que tenemos hijos adolescentes o hemos estado trabajando con jóvenes sabemos lo críticos que son. A ellos no es fácil convencerlos, cuando algo creen lo defienden hasta el final.
Estuve conversando con un joven de 13 años que si bien no vota, es un gran publicista entre los adultos que sí votan.
¿Por qué dices tú que le crees a Orrego?
Andrés: mire yo no se mucho de política o de lo políticamente correcto, mi experiencia es que he entrado a mi adolescencia en una comuna preocupada por algo más que la pelota, hay folklor, arte y tecnología y eso lo mueven los que la llevan; por ejemplo: el alcalde, además siempre están dando vueltas por aquí la gente de la muni, mi sectorialista nos sale hasta en la sopa, eso es bueno, eso me dice que les importo.
Yo tengo 13 años y me pescan, el sectorialista me conoce por el nombre y el alcalde no creo, pero cuando tuve la experiencia de ir con mi mamá a una cita y por un reclamo fue súper distinto a lo que yo me imaginaba, no perdió el tiempo le dijo a mi mamá: este es su problema solucionémoslo así y bien. Y después conversó conmigo de tecnología; o sea, yo existía pera él, ese hombre, con el que estaba hablando, era de verdad. Y para mi el término "de verdad" no lo ando regalando.
No tengo voto pero sí voz y la uso para decir. Cuando sea mi momento en la historia quiero que haya un Claudio Orrego para votar por él, así no pierdo mi voto.







Fue Claudio Orrego, quien después de que Peñalolén participara de la campaña nacional "Un niño, una cama", desarrollada por la UNICEF hace más de dos años, decidió no claudicar en la tarea de conseguir camas para los más de 600 niños catastrados en la comuna que comparten este espacio privado con otras personas en su casa, exponiéndolos a todo tipo de riesgos.











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