La experiencia vivida en este día 26 de septiembre de 2008, será para muchos peñalolinos un día especial.
En medio de una algarabía indescriptible, recibíamos los distintivos, la capa amarilla, los volantes y las adhesiones, éramos Voluntarios. Estaba el cielo con nubecillas, pero el entusiasmo nos hacia ver un sol radiante y caluroso.
El calor humano brotaba como una vertiente corriente abajo, con fuerza, como un caudal de esos de invierno bajando de lo alto de la cordillera. Cantos, fuerza, abrazos, apretones de mano; UNA GRAN FAMILIA UNIDA EN UN OBJETIVO COMUN.
No existía credo, posición económica, ni raza, sólo empuje, garra y ganas de trabajar. Eso palpó Claudio Orrego al convocar a los ciudadanos que consentíamos en liberar estas energías en bien de su campaña a muy temprana hora.
Fue un caer de copos de aromos a las calles, que reflejaba en cada esquina el amarillo reluciente de alegría, en la amable oferta de recibir un volante con un enorme significado humano.
La gentileza de los automovilistas fue extraordinaria, sus ventanillas se abrían con magia y de vuelta entregamos una sonrisa agradeciendo su gesto casi histórico. El cansancio y el camino estaba ausente, sólo ansias de servir a una noble causa, el regreso al Municipio de nuestro querido Alcalde.
Webreporteros:Julia





















Comentarios recientes
hace 3 años
hace 3 años
hace 3 años
hace 3 años